Delta Lab SV
Desde el Jardín al Espacio
Investigación sobre la comunicación espacial utilizando LoRA y la plataforma TinyGS en El Salvador.


Nuestra aventura en el mundo de la comunicación satelital comenzó con una combinación de curiosidad, pasión por la tecnología espacial y conocimientos en electrónica. Durante años, hemos estado atentos a los avances en la industria, explorando logros pasados, proyectos en curso y los desafíos futuros. Gracias a la democratización de la información y el acceso a componentes electrónicos, lo que antes parecía inalcanzable ahora es posible.
Todo comenzó con pruebas sencillas de transmisión de información utilizando transmisores y componentes básicos. En nuestra búsqueda, encontramos el proyecto TinyGS, que prometía la capacidad de recibir mensajes directamente de satélites usando una tarjeta electrónica accesible. Decidimos poner manos a la obra. Para nuestro experimento, necesitábamos dos elementos clave: una tarjeta electrónica específica y una antena adecuada. Adquirimos la tarjeta a través de Amazon y, tras cargar el software necesario y realizar algunas configuraciones, estábamos listos para probarla. La tarjeta venía con una antena, por lo que decidimos utilizarla inicialmente, aunque con cierto escepticismo. Colocamos la tarjeta en el jardín con un powerbank y esperamos.

Para nuestra sorpresa, ¡funcionó! En pocas horas, recibimos nuestros primeros paquetes de datos satelitales. Nuestra primera comunicación satelital fue un éxito. Durante los días siguientes, continuamos recibiendo paquetes, aunque en menor cantidad comparado con otras estaciones de la región. Estábamos contentos, pero queríamos más.

Pronto nos dimos cuenta de que necesitábamos una mejor antena. Sin embargo, los tutoriales requerían componentes difíciles de encontrar localmente. Decidimos improvisar y construir nuestra propia antena con materiales disponibles: alambre, un tubo de aluminio y tornillos de la ferretería. Utilizamos alambre especial blindado de una vieja antena WiFi de una laptop, midiendo y ensamblando con lo que teníamos a mano.
Una vez instalada, nuestra nueva antena funcionó maravillosamente, mejorando significativamente nuestra capacidad de recepción. En pocos días, pasamos a recibir más de cien mensajes diarios. Para proteger la antena, utilizamos un bote de yogur reciclado, asegurándonos de que fuera impermeable. Nuestra estación casera resultó ser un éxito rotundo, convirtiéndose en la que más mensajes recibía en toda la región de Centroamérica y el Caribe. Desde entonces, hemos añadido una segunda estación satelital, llegando a recibir más de 200 mensajes diarios.

Este proyecto inicial nos brindó una valiosa experiencia en comunicación satelital y sirvió como preámbulo para futuros proyectos. En el Laboratorio Delta del IoT Hub SV, continuamos explorando y expandiendo nuestras capacidades, impulsados por nuestra pasión y creatividad. A través de la dedicación y la innovación casera, demostramos que con ingenio y perseverancia, es posible alcanzar grandes logros en el mundo de la tecnología satelital.
Espero que disfruten de nuestra historia y se sientan inspirados para iniciar sus propios proyectos. ¡El cielo no es el límite!
